¿Qué es el método Iyengar®?

Acción, precisión y concentración.

 

El método de yoga Iyengar acentúa la precisión en cada una de las acciones necesarias para construir minuciosamente cada asana (postura) a través de la máxima observación del cuerpo  y concentración de la mente. De esta forma, cuerpo y mente se unen en perfecta armonía para conducirnos a la experiencia de la meditación en acción.

 

Este método pone especial énfasis en la atención, coerción y observación constante a los alumnos por parte de los profesores. Es un método accesible para todos ya que se utilizan los soportes necesarios para una mejor ejecución de las posturas.

 

Calidad en la enseñanza

 

La calidad en la enseñanza del yoga Iyengar responde al alto nivel de formación que reciben los profesores, tanto técnicamente en su práctica personal, como a la hora de observar y corregir las acciones de los alumnos, con el fin de guiarlos cuidadosamente en todos los puntos necesarios para una buena construcción de las postura; también a nivel terapéutico, para decidir qué conviene a cada persona para su bienestar y su mejoría, así como la mejor forma de ejecutar la práctica.

 

Iyengar es un yoga dinámico y, por tanto, donde hay dinamismo no se instala la pasividad: el profesor da constantes y precisas instrucciones a los alumnos, quienes mantienen con su atención una perfecta conexión entre cuerpo y mente (meditación en la acción), a la vez que en cada momento son observados y corregidos adecuadamente.

 

El yoga Iyengar se práctica en silencio: durante la práctica, no hay música ni sonidos que perturben o hagan que la mente entre en estados mentales de ilusión; la voz del profesor se hace patente en la sala con la tonalidad apropiada para cada secuencia de la practica que se está realizando.

 

Beneficios del yoga Iyengar

 

El yoga Iyengar es espectacularmente efectivo a todos los niveles: físicos, mentales y espirituales.


Cuerpo: fortalece piernas y brazos, aporta flexibilidad a la columna vertebral, mejora la circulación sanguínea y desarrolla la coordinación y el equilibrio.

 

Mente: ayuda a calmar y serenar la mente, para que no nos conduzca divagante y desordenada, sino que la contolemos nosotros con total concentración.
 

Espíritu: hace emerger alegria y paz en nuestro interior; nos aporta las pautas para vivir en armonía con nosotros mismos y nuestro entorno.

 

Todo esto no es posible con un yoga pasivo. El yoga Iyengar requiere fuerza de voluntad, lo cual merece la pena para que los beneficios se multipliquen de forma extraordinaria.

 

 

 

La certificación Iyengar® es un símbolo internacional que representa un exigente nivel de formación continua y confirma la dedicación del profesor al método.

 

Sitio oficial de Yoga Iyengar: www.bksiyengar.com